Este tipo de trastorno es principalmente físico y no biológico. Señala una alta concentración de materia en suspensión (MES) en la columna de agua.
Estas materias pueden ser:
- de origen mineral: arcillas finas, limos, partículas procedentes de la erosión de los suelos o de las orillas,
- de origen orgánico: fragmentos vegetales, excrementos, materia en descomposición, biopelícula.
En muchos casos, el agua se encuentra en estado coloidal. Las partículas muy finas tienen una carga eléctrica similar y se repelen mutuamente, impidiendo cualquier decantación natural.
Permanecen así en suspensión permanente, manteniendo el agua turbia.
Cuando la fracción orgánica es dominante, este trastorno también refleja una actividad microbiológica insuficiente: la degradación natural de la materia orgánica ya no sigue la carga producida.
Este perfil es frecuente en masas de agua sometidas a una fuerte presión orgánica, a una baja agitación hidráulica o a fenómenos de erosión regulares.