El agua adquiere un tono verde homogéneo, del verde pálido al verde intenso, a veces acompañado de una ligera película en la superficie.
La transparencia se reduce considerablemente: el fondo se vuelve invisible y la columna de agua parece uniformemente coloreada.
La intensidad de esta coloración a menudo varía a lo largo del día, con un aumento notable al final de la tarde debido a la fotosíntesis.
