El fenómeno se manifiesta exclusivamente en la superficie, en forma de una capa continua y persistente:
- La superficie presenta reflejos iridiscentes que recuerdan a una fina película de hidrocarburo, aunque no hay contaminación química.
- El aspecto es polvoriento o ligeramente aceitoso. Cuando se perturba el agua (lanzamiento de una piedra, un palo), la película se fractura en placas geométricas antes de reformarse lentamente.
- Las burbujas de gas que suben desde el fondo no logran estallar inmediatamente en la superficie. Quedan atrapadas bajo la película, formando a veces una espuma blanquecina o parduzca.
El fenómeno se localiza siempre en zonas de baja renovación de agua, al abrigo del viento (bahías, rincones muertos, orillas abarrotadas).
