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    Las cianobacterias: una maravilla de la evolución, una plaga de las aguas actuales

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    A menudo denominadas «algas azules», las cianobacterias son, en realidad, bacterias fotosintéticas y, sobre todo, las ingenieras más antiguas del planeta. Aparecidas hace 3.500 millones de años, contribuyeron a oxigenar la atmósfera primitiva, haciendo posible toda la vida moderna. Su historia explica su fortaleza: son extraordinariamente simples, adaptables y resistentes.

    Hoy en día, en un clima más cálido y en aguas ricas en nutrientes, estos organismos primitivos ya no son aliados de la biodiversidad, sino los responsables de algunas de las proliferaciones tóxicas más problemáticas en las masas de agua francesas. Comprender su singular modo de vida permite explicar por qué reaparecen cada verano y cómo logran bloquear todo un ecosistema.

    Una superviviente perfecta

    A diferencia de las algas verdes, que son organismos complejos, las cianobacterias funcionan según un principio mucho más básico. Su gran ventaja reside en sus vesículas gaseosas, unas minúsculas estructuras internas que les permiten controlar su flotabilidad. De este modo, pueden situarse donde deseen en la columna de agua.

    Por la mañana, suben a la superficie para captar toda la luz disponible, formando esa capa turquesa o verde que a veces se puede ver a lo largo de varias decenas de metros. Cuando la luz se vuelve demasiado intensa o escasean los nutrientes, se dejan llevar hacia las capas profundas, donde encuentran más nitrógeno y fósforo. Esta capacidad de alternar entre la luz y los nutrientes, simplemente modulando sus reservas internas de aire, les da una ventaja decisiva sobre otros organismos fotosintéticos.

    ¿Lo sabías?

    Gracias a estas vesículas, algunas cianobacterias pueden volver a formar una floración en menos de veinticuatro horas si se dan las condiciones adecuadas.

    La combinación explosiva: calor, nutrientes y estancamiento

    Las proliferaciones de cianobacterias nunca son fruto del azar. Se producen cuando un cuerpo de agua reúne tres condiciones: una elevada disponibilidad de fósforo, una temperatura alta y una escasa circulación del agua.

    El fósforo es el verdadero motor de este fenómeno. Cuando hay un exceso de fósforo —debido a la escorrentía agrícola, las hojas caídas o la descomposición interna de los sedimentos—, el crecimiento celular ya no tiene límites. El calor prolonga entonces su periodo de predominio: lo que antes se concentraba en unas pocas semanas de verano, hoy en día las proliferaciones se extienden desde la primavera hasta el otoño. Por último, el estancamiento del agua, frecuente en veranos secos y sin viento, impide cualquier mezcla natural y permite que las colonias se agrupen en la superficie para formar la espuma característica.

    ¿Lo sabías?

    En una masa de agua que ya contiene muchos nutrientes, un periodo de tres días sin viento basta a veces para provocar una proliferación visible desde las orillas.

    El riesgo tóxico

    El verdadero peligro de las cianobacterias no siempre es visible. La mitad de las proliferaciones observadas en Francia contienen toxinas, que a menudo se liberan cuando las células mueren. Algunas afectan al hígado, otras al sistema nervioso y otras provocan irritaciones graves en los bañistas.

    Las hepatotoxinas, como las microcistinas, son las más comunes. Pueden acumularse en la cadena alimentaria y suponen un riesgo para la fauna y los animales domésticos. Las neurotoxinas, como las anatoxinas, actúan de otra manera: provocan una parálisis rápida y suelen estar relacionadas con la mortalidad canina tras el baño y las actividades acuáticas. Las dermatotoxinas, menos graves pero frecuentes, son las responsables de las irritaciones que se producen tras el contacto repetido con el agua.

    Para las autoridades públicas, la detección de estas toxinas obliga a cerrar inmediatamente las zonas de baño. Las consecuencias económicas y de imagen son considerables, sobre todo para los destinos turísticos.

    ¿Por qué vuelven a aparecer estas bacterias?

    Incluso tras reducir los aportes de contaminación externa, las cianobacterias vuelven a aparecer. De hecho, modifican su entorno en su propio beneficio. Al formar una capa opaca en la superficie, privan de luz a las plantas sumergidas, lo que provoca su muerte progresiva. La descomposición de estas plantas consume oxígeno y libera fósforo en los sedimentos, lo que vuelve a alimentar el crecimiento de las cianobacterias.

    Algunas especies pueden incluso obtener nitrógeno directamente del aire disuelto en el agua, lo que les permite sobrevivir incluso cuando los recursos habituales escasean. Una vez establecidas, estas bacterias mantienen al ecosistema en un estado inestable, en el que dominan de forma duradera.

    Cómo recuperar el control: un enfoque integrado

    La gestión moderna se basa en tres factores complementarios. Los ultrasonidos constituyen el método físico más limpio. Al alterar la estabilidad de las vesículas de gas, impiden que las cianobacterias floten. Una vez que se hunden y quedan privadas de luz, mueren de forma natural sin liberar toxinas.

    La segunda medida consiste en limitar la disponibilidad de fósforo mediante enmiendas minerales que lo fijan o lo floculan. El agua con bajo contenido en fósforo, sencillamente, no permite que se desarrollen las floraciones.

    Por último, la biorremediación permite restaurar el fondo del cuerpo de agua. Al estimular las bacterias beneficiosas, se acelera la degradación del lodo y se reduce progresivamente la reserva de nutrientes internos, lo que priva a las cianobacterias de su fuente de alimento.

    Cuadro resumen

    MecanismoEfecto sobre el ecosistemaConsecuencias para las cianobacterias
    Burbujas de gasMovilidad verticalControl de la luz y los nutrientes
    Exceso de fósforoEnriquecimiento del aguaAceleración de la proliferación
    CalorAmpliación del periodo de crecimientoFlores más largas y densas
    Agua estancadaEstratificación e inmovilidadAcumulación en la superficie
    UltrasonidosPérdida de flotabilidadReducción natural de las colonias
    Biorremediación + CaCO₃Reducción de los nutrientes internosReducción sostenible de las floraciones de algas
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    Preguntas frecuentes: cianobacterias y gestión de riesgos

    ¿Cuál es la diferencia entre un alga verde y una cianobacteria?

    Aunque a menudo se las denomina «algas azules», las cianobacterias no son algas (eucariotas), sino bacterias fotosintéticas (procariotas). Esta distinción es fundamental: aparecieron hace 3.500 millones de años y poseen mecanismos de supervivencia mucho más sofisticados que las algas clásicas, en particular la capacidad de regular su flotabilidad y, en algunos casos, de extraer nitrógeno directamente del aire disuelto, lo que las hace extremadamente difíciles de competir.

    ¿Por qué las cianobacterias suben a la superficie por la mañana?

    Este movimiento vertical no es pasivo, sino que se controla gracias a unos órganos internos llamados «vesículas gaseosas». Por la mañana, las cianobacterias inflan estas vesículas para ascender a la superficie y captar la energía solar (fotosíntesis). Una vez cargadas de energía, o si la luz se vuelve demasiado intensa, vacían estas vesículas para descender de nuevo hacia el fondo y absorber los nutrientes (fósforo/nitrógeno). Es esta migración la que crea las «flores de agua» o blooms visibles en la superficie.

    ¿Cuáles son los síntomas de intoxicación por cianobacterias en los perros?

    Las cianobacterias pueden liberar neurotoxinas (como la anatoxina) que actúan de forma fulminante. Tras un baño o la ingestión de agua contaminada, los síntomas aparecen en cuestión de minutos: temblores, pérdida de equilibrio, hipersalivación, parálisis y dificultades respiratorias. En presencia de floraciones o espuma en la superficie, es imprescindible prohibir el acceso al agua a los animales domésticos, ya que las consecuencias pueden ser mortales.

    ¿Cómo eliminan los ultrasonidos las cianobacterias sin productos químicos?

    El tratamiento por ultrasonidos es un método físico que se centra en el punto fuerte de la bacteria: su flotabilidad. Los emisores emiten ondas específicas que entran en resonancia con las vesículas gaseosas de la cianobacteria. Bajo el efecto de la vibración, la pared de la vesícula se rompe. La bacteria ya no puede flotar, se hunde hacia el fondo donde, privada de luz, muere de forma natural por sedimentación, sin el estrés químico que suele provocar la liberación masiva de toxinas.

    ¿Por qué vuelven a aparecer las cianobacterias incluso después de un tratamiento?

    Las cianobacterias son organismos «ingenieros» que modifican su entorno. Cuando forman una capa en la superficie, matan las plantas del fondo por falta de luz. La descomposición de estas plantas libera fósforo, que servirá de alimento a la siguiente generación de cianobacterias. Para detener este ciclo, no basta con tratar la floración visible, sino que hay que reducir las reservas internas de nutrientes mediante biorremediación (degradación del lodo) y bloqueo del fósforo, y bloquearlas de forma duradera con ultrasonidos.

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