Los problemas visibles (agua, sedimentos, flora) no son más que los síntomas de una saturación química del medio. Los indicadores de alerta son los siguientes:
- Turbidez persistente: El agua presenta una opacidad crónica, de color verde (fitoplancton) o marrón (materia húmica), que resiste la renovación hidráulica.
- Proliferación vegetal oportunista: desarrollo masivo y rápido de algas filamentosas o macrófitos invasores (lirio acuático, miriofilo), favorecido por un entorno rico.
- Actividad bentónica anaeróbica: Emisión de burbujas en la superficie (metano) y olores sulfurosos (H₂S) al agitar el agua, lo que indica una fermentación activa en el fondo.
- Sedimentación rápida: acumulación de lodo negro, fluido y no mineralizado, que reduce la batimetría útil.
- Inestabilidad del oxígeno disuelto: Los peces muestran signos de hipoxia (salir a la superficie para respirar) al amanecer, como consecuencia del consumo nocturno de oxígeno por parte de la biomasa.
