El diagnóstico olfativo suele ser concluyente. Del agua emana un olor característico a huevo podrido, lodo agrio o metano. Estas molestias rara vez son constantes: se acentúan cuando hace calor, durante las tormentas o en cuanto se remueven los sedimentos. Visualmente, se pueden observar burbujas que suben regularmente a la superficie y estallan, especialmente al final del día. Si se toma una muestra del fondo, el lodo es negro, aceitoso y muy blando.
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Olores desagradables y burbujas que salen del fondo
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y recuperar un fondo sano
Lo que observas
Qué significa eso
Estos olores no son «naturales», sino una señal de alarma que indica que el fondo se encuentra en un estado de anoxia total. El oxígeno ha desaparecido por completo de las capas profundas. La consecuencia inmediata es que las bacterias aeróbicas mueren y dan paso a las anaeróbicas. Ahí es donde empieza el problema.
Este cambio en la flora microbiana desencadena una fermentación putrefacta que produce gases tóxicos:
- H₂S (hidrógeno sulfuro): responsable del olor a huevo podrido.
- NH₃ (amoníaco): un gas invisible pero extremadamente nocivo para los peces.
- CH₄ (metano): gas de efecto invernadero procedente de la descomposición.
Es el síntoma típico de un cuerpo de agua saturado de materia orgánica, en el que la circulación del agua es insuficiente.
¿Por qué actuar ahora?
Más allá de las molestias olfativas que supone para los vecinos o los paseantes, esta fermentación es una bomba de relojería ecológica:
- El círculo vicioso de las algas: Las bacterias anaeróbicas tienen un gran inconveniente: hacen que el fósforo y el nitrógeno se vuelvan solubles. Estos nutrientes suben a la superficie y sirven de fertilizante masivo para las algas y las plantas invasoras. Cuanto mayor es la descomposición en profundidad, más se intensifica la proliferación de algas en la superficie
- Toxicidad mortal: El sulfuro de hidrógeno y el amoníaco son venenos muy potentes. Incluso en concentraciones bajas, irritan las branquias y pueden provocar la muerte repentina de los peces.
- Degradación de los sedimentos: El fondo se acidifica y se vuelve inestable. Si no se interviene, el lodo se vuelve «biológicamente muerto» y su restauración resulta muy costosa.
La solución de TASO
oxigenación profunda y biorremediación
Enmascarar el olor no tiene ningún efecto duradero: hay que actuar sobre el metabolismo de fondo.
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Cada protocolo se adapta en función del diagnóstico inicial, la morfología del cuerpo de agua y sus usos.
