Su instalación ya no proporciona el caudal nominal esperado o el bombeo se vuelve irregular, aunque el sistema mecánico parece funcionar correctamente. Los síntomas más frecuentes son:
- Disminución progresiva del caudal: el caudal disminuye lentamente a medida que pasan las horas de funcionamiento, sin que ello se deba a una obstrucción visible de los filtros.
- Ruido anormal: La bomba emite ruidos preocupantes, parecidos a un chasquido metálico (ruido de grava) o a un silbido irregular.
- Desconexiones intempestivas: la bomba se «desconecta» sin motivo aparente, lo que obliga a realizar purgas o reinicios manuales con frecuencia.
- Vibraciones en la red: Las tuberías tiemblan, lo que indica un flujo turbulento e inestable en el interior del cuerpo de la bomba.
